Horno Cherokee

 

El ahumado de carnes y pescados es considerado uno de los procesos más antiguos de conservación de estos alimentos y uno de los más efectivos.

Esto sucede porque el humo contiene ciertas sustancias que acaban con hongos, bacterias y demás agentes patógenos. Además, el calor evapora el agua de los alimentos, cosa que dificulta aún más que se pueda deteriorar.

 

El primer lugar en el que se utiliza técnica de ahumado y secado de alimentos como método de conservación no se conoce exactamente, pero se sabe que en el antiguo Egipto ya se conocía, aunque se ha utilizado alrededor de todo el mundo y de muy diversas formas, desde construcciones con piedra en el norte de África, pasando por el secado directamente mediante el calor del sol en países asiáticos y suramericanos, y llegando al sudeste de Estados Unidos, donde la tribu Cherokee encontró una forma sencilla pero efectiva de realizar esta tarea, en la que nos vamos a centrar.

 

 

El horno de ahumado cherokee es el antecesor de los ahumadores modernos, funciona con el mismo principio:

 En la parte baja de la estructura se sitúa una fuente de humo sobre la que se pone, a cierta distancia, una rejilla con los alimentos que queremos ahumar. Tanto los alimentos como la fuente de humo están rodeados de un material que lo aísle del exterior, provocando que la temperatura se concentre en el interior, que deberá estar entre los 40ºC y los 75ºC. En la parte superior se coloca una pequeña chimenea que deja escapar al humo poco a poco.

 

En la versión de los Cherokee la estructura, en forma piramidal, se compone de palos, y puede estar recubierta de vegetación, de losas o de barro. La fuente de humo es una pequeña hoguera, mantenida en al límite de apagarse, para que produzca el mayor humo posible y que no queme la estructura.

 

 

A continuación vamos a  ver el proceso de construcción de uno de estos hornos:

 

  

 

 

Lo primero va a ser formar un trípode que nos sirva a modo de estructura base. Las patas deberán estar lo suficientemente separadas como para que permita que el fuego que vamos a encender más tarde en su interior no las queme.

 

A continuación vamos a atar al trípode una serie de palos colocados perpendicularmente y separados aproximadamente 20cm. Estos nos van a servir para sostener la cubierta.

Lo siguiente va a ser colocar dicha cubierta, en nuestro caso utilizamos escoba agrupada en pequeños haces y colocada de abajo a arriba, como si se trataran de tejas.

Si se utilizaran losas de piedra habría que hacer una estructura menos vertical, para que estas no se cayeran hacia fuera, además las juntas habría que rellenarlas con barro, para minimizar la pérdida de humo.

 

 Nuestra cubierta de escoba ya está finalizada, para comprimir un haz contra otro y que dejen escapar menos humo rodeamos todo el horno con una línea de cuerda. También hemos colocado una tapa que nos permite acceder fácilmente a la parrilla de secado.

 

Dicha parrilla deberá estar a una altura aproximada de 75cm, para que el calor que le llegue no sea el suficiente como para cocinar los alimentos, solo los seque.

En este caso vamos a secar carne, cortada en finas tiras para agilizar el proceso

Como se aprecia, el fuego es más bien pequeño y mantenido con troncos gordos para que produzca poca llama y mucho humo.

Agradecemos de manera especial a dos de los guerreros de clantipi Andrés Benito Sobrino y Manuel Cumbreño, artífices de este artículo

Cuchillos de los Indios Americanos. Parte I

Desde la época del primer contacto con los exploradores, comerciantes y colonos Europeos, los Indios Americanos estaban ansiosos de adquirir cuchillos con filo de acero. Las hojas de acero no son más afiladas que las de piedra, pero son mucho más duraderas. Los Indios recibieron cuchillos como regalos durante las negociaciones o el comercio. Cuando la oportunidad se presentó, la mayoría de los Indios no vieron nada malo en robar cuchillos y otras posesiones de los colonos que les estaban expropiando de sus tierras y recursos.

Los Indios usaban cualquier cuchillo de acero que pudiesen obtener. A partir de los yacimientos Indios, los arqueólogos han excavado todo tipo de cuchillería, la mayoría importados de Europa. Alguno de estos objetos habían sido adaptados a usos distintos al original, cuchillos de cocina y espadas rotas se transformaron en fundas de espada, cuchillas y plumas de escribir se convirtieron en cuchillos para trabajar la madera y borradores de tinta usados como puntas de flecha.

Aunque los Indios usaban todo tipo de hojas y espadas, para comerciar con ellos se creó un tipo distintivo de cuchillos. Los diseños del cuchillo de comercio se basaron parte en las necesidades prácticas de los Indios, parte en sus preferencias estéticas y parte en minimizar el coste de los cuchillos para las compañías de comercio. A lo largo de los años, las formas preferidas, estilos y marcas evolucionaron gradualmente, reflejando tanto los cambios en la tecnología para fabricar cuchillos en Europa como el movimiento firme del comercio de pieles hacia el oeste. Unos estilos particulares fueron favorecidos en algunas regiones. Algunos de estos mismos estilos en la cuchillería o similares fueron intercambiados a otras partes del mundo hasta el día de hoy

Cartouche Knives

 

Un tipo de cuchillo encontrado en los yacimientos Indios, especialmente de la primera parte del sigo 19, es el cuchillo punzante de cena. Los registros de la compañía Hudson's Bay en 1820 los llaman Cartouche Knives. Se intercambiaba a los Indios en grán número, pero no solamente para comer.


La mayoría de los Cartouche Knives tenían hojas puntiagudas, pero los de punta redonda y filo recto también fueron recuperados de los yacimientos.  Muestras en la colección Hudson Bay Co. tienen cabezales añadidos o forjados.

Poseen mangos de 2 piezas, más estrechos que los de los cuchillos carniceros, pero algunos Cartouche Knives tenían mangos de una sola pieza sujetos a colas de rata

Equinacea Angustifolia

La Equinacea Angustifolia, es una planta medicinal de las mas conocidas y apreciadas en el mundo de la botánica medicinal y debemos agradecerselo a los nativos americanos, especialmente a las tribus de las praderas. Cómo y cuándo comenzaron a usarlas se desconoce, pero fue normalmente utilizada como uno de los mejores antibióticos naturales que se conocen. Con ella se trataban heridas de flechas, mordeduras de serpientes, llagas en la boca, resfríados,  etc...

Además de su gran poder antibiótico y a su cualidad para reforzar el sistema inmunitario, se podía encontrar en arenales, márgenes de los ríos y herbazales, siendo muy distintiva y difícil de confundir. Es una especie de margarita con la parte central como una pequeña piña con espinas y los pétalos de color púrpura; de ahí que uno de sus nombres vulgares sea Equinacea Purpurea

A medida que los colonos fueron desplazándose hacia el oeste americano. Fue subiendo su popularidad y fue ampliamente usada hasta nuestros días en los que goza de un alta reputación como una de las plantas mas respetadas en la medicina natural Americana y Europea.

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