Trapper Men

En la cultura europea tan contaminada por Hollywood, estamos acostumbrados a ver muchos estereotipos tanto de los indígenas como de los Trapper men o Frontier Men. En realidad estaríamos hablando de los mismos pioneros del Oeste Americano, con la salvedad que los Frontier Men (Hombres de la Frontera) fueron los que comenzaron, de una forma habitual y establecida normalmente en los márgenes de los ríos, puestos de intercambio de todo tipo de artículos entre las tribus nativas y los Hombres de la Frontera.

 

Conforme se conquistaba terreno, la frontera se ampliaba, se iban trasladando cada vez más al interior del nuevo “país”, así mismo se iban descubriendo por así decirlo a las distintas tribus que aún no habían contactado con el hombre blanco, y como suele suceder (la historia la escriben los vencedores), se perdió gran parte de la riqueza cultural y de las técnicas y habilidades propias de cada una de ellas para adaptarse al medio en el que vivían.

Por otro lado estaban los Trapper Men, (tramperos), que comenzaron a proliferar en cuanto las grandes ciudades se iban asentando. Surgieron las modas de las pieles, viendo mucha gente una buena manera de ganarse la vida en territorio indio o salvaje, como solían llamarle por aquella época. Eran personas con pocos escrúpulos y bastante sanguinarias y aguerridas que no tenían miedo a las repercusiones de los indios, solían preferir ganancias a corto plazo y esto les hacía cometer todo tipo de atrocidades, desde prácticamente extinguir al bisonte americano, así como a los castores … etc. Con el tiempo se convirtió en todo un estilo de vida que se fue consolidando y evolucionando hasta lo que conocemos hoy por los Mountain Men.

  
Autor : Antonio Lopez

Hugh Glass

Seguimos nuestro camino con los pioneros en "La Conquista del Oeste" con otra de las grandes y míticas figuras de aquellos años, Hugh Glass (c.1780-1833), como vemos coincidente en tiempo con Daniel Boone, aunque en la segunda parte de la vida de este, puesto que Glass nació cuando Boone ya contaba con 46 años. La gran diferencia en este aspecto, es que como vimos (en esta serie sobre los pioneros), Boone murió pese a su azarosa vida a la sorprendente edad de 86 años y Glass como veremos lo hace con 53. La realidad es que no era frecuente que estos valientes y desafiantes hombres que se enfrentaban a mil peligros pudieran llegar a morir ancianos y "tranquilos" en una cama, lo normal como en el caso que nos ocupa, es que acabaran "muriendo con las botas puestas".
Se considera que nuestro protagonista nació en la zona de Filadelfia, actual estado de Pennsylvania, de origen irlandés o escoces (sino ambas cosas), aunque en honor a la verdad no es algo del todo aclarado en su historia que tiene algunos puntos oscuros en este aspecto donde una vez más se mezclan la realidad y las leyendas. En este sentido se cuenta que en los primeros años tuvo algunas experiencias como hombre de la mar, y que cuando contaba 35 años entre el 1817 y 1820, fue marinero o comandante de un navio estadounidense que fue capturado por el famoso pirata francés, Jean Lafitte. Cuando el temible pirata Lafitte finalmente abordó su nave y él y su tripulación fueron reducidos, se le dió la opción a Glass de unirse a ellos o morir. Y Glass que no estaba todavía por la labor de decir adios definitivamente, eligió la piratería y participó de ese modo de vida durante al menos un año en la colonia de Campeachy, sita en la isla de Galveston y que posteriormente formaría parte del estado de Texas.

El puerto de Campeachy por aquél entonces estaba en territorio de los por entonces temidos indios Karankawa, desgraciadamente hoy día extintos (también llamados karankawan, carancahua, clamcoëhs y en su lengua, auia) y de quienes se decía eran caníbales. En 1768, un sacerdote español escribió un relato de las ceremonias rituales karankawa. Él retrató a los karankawa como que creían que el consumo de la carne del cautivo transferiría el poder y la fuerza a los que lo consumen. Los nativos ataban al prisionero en una estaca. Mientras bailan a su alrededor, cortaban un trozo de carne y lo asaban en frente de la víctima en una fogata preparada. Entonces ellos la devoraban. Sin embargo, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, un conquistador español que vivió entre los karankawa durante varios años en la década de 1530 no hizo mención de canibalismo. Por el contrario, Cabeza de Vaca reconoció que él y sus compañeros si se habían comido a sus propios muertos para mantenerse con vida después del naufragio en la bahía de Galveston. Los Karankawa (o posiblemente los atakapan) se sorprendieron con el canibalismo español, que les resultaba repugnante. La mayoría del canibalismo descrito fue tomado de segunda o tercera mano, por los que muchos de los declaradores no lo vieron por si mismos. Algunos autores han sugerido que se confundió a los Karankawa con los atakapa (atakapan o attakapan) tribus de la costa del Golfo, cuyas tierras se extendían desde la bahía de Galveston hasta el Bayou Teche y la bahía Vermilion, en Louisiana. Las personas atakapan eran conocidas por sus tatuajes en el cuerpo y el canibalismo por lo menos en algunas de sus sub-tribus. Entre el grupo de tribus que formaban el pueblo Karankawa (con un dialecto y una cultura similar) estaban los capoques (cocos), kohanis, kopanes, kronks y tribus carancaquacas, y habitaron la costa del golfo de Texas desde la bahía de Galveston, en la actual área del Gran Houston, hasta la bahía de Corpus Christi. Los Karankawa desempeñaron un papel fundamental en la temprana historia de Texas, pero finalmente la exposición a las nuevas enfermedades infecciosas, la pérdida de control sobre su territorio, el conflicto con los europeos recién llegados, y la guerra los llevó a la extinción antes de 1860. 

Por si todo esto fuera poco para Glass, la zona también estaba rodeado de aguas turbias donde los caimanes y las serpientes venenosas acechaban, y era casi imposible escapar. Así que parece ser que Glass no disfrutó demasiado la experiencia de ser un temible pirata, además de que se le consideraba por sus conocidos un hombre temeroso de Dios y no eran de su agrado los crueles asesinatos que se cometían a diario. Finalmente Glass y otro de sus compañeros piratas consiguieron escapar y marcharon hacia el norte llegando a las llanuras centrales de norteamérica, donde fueron capturados por una banda de indios Skidi, los llamados Lobos Pawnee, cuya práctica consistía en ofrecer un sacrificio humano para conseguir la fertilidad de la tierra y así abundantes cultivos, práctica de la que había entrado a formar parte de modo poco conveniente para él.

Cuando Glass daba por hecho que esta vez si había llegado su hora, y dos de los indios se le acercaron comenzando a desnudarlo para el ritual de sacrificio y estando ya el jefe de la tribu listo para perforar su piel con una primera astilla, Glass sacó rápidamente de su ropa un paquete de bermellón, algo que era muy preciado por aquella tribu. Glass le dio el paquete al jefe, quien convencido de que era una señal de los dioses ordenó con gran respeto y afecto hacia él que lo dejaran vivir, además de aceptarlo y pasando a ser uno más como miembro de la tribu. Hugh Glass vivió como Pawnee durante varios años y en esa nueva forma de vida en la que también tuvo por esposa una mujer india, conoció que diferentes plantas e insectos eran comestibles, cultivó la tierra, e incluso formó parte de las luchas para defender dicha tribu. Todo ello sería un inestimable aprendizaje del modo de vida en un entorno natural y salvaje cuando dejando la tribu Pawnee se unió posteriormente al comercio de los tramperos de pieles, pero eso y lo que como consecuencia de su posterior vida fue una de las más grandes aventuras de la historia del "Salvaje Oeste", lo continuaremos viendo en el próximo capítulo.

Ramiro Mieres “Cuchillo de Lobo" 

Hugh Glass (Cap.2)

En 1822 el general William Henry Ashley y su socio Andrew Henry, fundadores de la la Rocky Mountain Fur Company, organizaron la famosa expedición conocida posteriormente como "Los cien de Ashley". Pusieron un anuncio en la «Missouri Gazette and Public Adviser» de San Luis, el conocido anuncio, insertado por el general William Henry Ashley y su socio Andrew Henry, era una llamada a:
" ... jóvenes emprendedores... para ascender el río Misuri hasta su fuente, donde serán empleados por uno, dos o tres años."
Entre los cien muchachos seleccionados se hallaban buena parte de los personajes que protagonizarían las legendarias hazañas de los hombres de la montaña que se ensalzaría después en la cultura popular estadounidense, y además de Glass, participaron en esa empresa otros destacados hombres de frontera como Jim Beckwourth, Thomas Fitzpatrick, David Jackson, John Fitzgerald, los cuatro hermanos Sublette, Jim Bridger, Kit Carson y Jedediah Smith, aunque Glass era lo bastante viejo en comparación con la mayoría de sus compañeros, sobre los 40 años por entonces, como para poder ser el padre de algunos hombres jóvenes como Jim Bridger, que aún empezaba su segundo año como cazador y tenía entorno a los 18 años de edad. Fue por tanto normal que desde el principio del viaje, Glass se mostrara como un experimentado explorador y cazador, siendo una de sus principales funciones el conseguir sustento para sus compañeros de expedición.

Uno de los grandes obstáculos que tenía la buena marcha de la empresa para la Rocky Mountain Fur Company y sus hombres en su propósito de introducirse ampliamente en el negocio de pieles proveyéndose en la región de las Montañas Rocosas, es que en su camino se encontraban algunas tribus indias del Norte de Missouri, que aún eran hostiles hacia los colonos, entre estas destacaban particularmente los Arikaras quienes al principio opusieron una gran resistencia a la colonización blanca. Los Arikaras, también conocidos como Sahnish o Ree, poblaban el curso superior del río Misuri, entre el río Cheyenne (Dakota del Sur) y Fort Berthold (Dakota del Norte). De costumbres más bien sedentarias, vivían en ciudades semipermanentes en casas cubiertas de tierra y eran considerados expertos cultivadores de maíz, calabaza, frijol y tabaco, aunque también cazaban uapitíes, ciervos, búfalos y con la piel de las nutrias acostumbraban a hacer gorros que era una prenda habitual en su indumentaria. La ubicación de sus pueblos fue un punto de referencia para el trueque, allí llegaban caballos del sur y armas desde el noreste, y el comercio se convirtió de este modo en algo habitual en su modo de vida y este era el principal punto en el que se basaba el plan de negocio de Henry, en respuesta a una ley de julio 1822 que prohibía la venta de alcohol a los indígenas, puesto que antes de ella, el comercio de pieles se había basado en que las tribus trampeaban y obtenían las pieles, que luego eran llevadas a los puestos de comercio en los que, cada vez con mayor frecuencia, los nativos ingerían licor, tanto como un medio real de intercambio como con el fin de que fueran dóciles y pudiesen ser engañados fácilmente.

Fue en el transcurso de estas relaciones comerciales con los Arikara y estando acampados junto al río no muy lejos de uno de sus poblados, cuando la expedición comandada por Ashley y de la que formaba parte Glass, tuvo uno de los incidentes más sangrientos con ellos y que les depararía funestas consecuencias en el futuro a los nativos. Aunque Ashley había sido advertido por algún colaborador de la tribu de que algunos de los guerreros del pueblo planeaban atacarles, decidió hacer caso omiso de las advertencias y continuar los intercambios comerciales. Durante la noche, algunos guerreros Arikara se deslizaron a bordo del barco de Ashley y trataron de entrar en su camarote, aunque fueron expulsados sin conseguir su propósito. Pero otro de los hombres de Ashley, Aaron Stephens había desaparecido, siendo posteriormente informado por su compañero Edward Rose de que le habían dado muerte en la aldea. Aunque mediante un colaborador Arikara se intentó recuperar el cuerpo por medio de un trueque pagando el precio de un caballo, este regresó sin el cuerpo argumentando que el infortunado estaba descuartizado y era imposible reunir todas sus partes para completarlo. En ese momento cuando amanecía los guerreros Arikara finalmente les lanzaron un ataque frontal y aunque Ashley ordenó huir a bordo de los barcos más cercanos que estaban en la orilla para descender raudos el Missouri fuera del alcance de los indios, ya era demasiado tarde para algunos de los hombres y antes de que pudieran escapar todos, ya tenían numerosas bajas, al menos 14 hombres muertos y 11 heridos de los que al menos tres fallecerían posteriormente a causa de las graves heridas sufridas. Cuando consiguieron reagruparse después de la huida, enterraron los cuerpos de aquellos que recuperaron, y Hugh Glass, que había sido asimismo herido en una pierna, escribió una carta a la familia de John Gardiner, uno de los muertos en el enfrentamiento:
Querido señor:
Mi deber doloroso es anunciarle la muerte de su hijo acontecida a manos de una tribu de nativos el 2 de junio muy temprano por la mañana. Vivió poco tiempo después de que le dispararon y me pidió que le informara de su triste destino. Lo trajimos a la nave cuando él murió. El señor Smith, un joven de nuestra compañía, se encargo de hacer la oración poderosa que nos conmovió mucho. Estoy convencido de que John murió en paz. Su cuerpo lo enterramos, junto al de otros compañeros, cerca de nuestro campamento y marcamos su tumba. Sus cosas se las enviaremos a usted. Los salvajes son enormemente traicioneros. Intercambiamos con ellos como amigos, pero después de gran tempestad de lluvia y truenos vinieron a nosotros antes de la luz y muchos fueron heridos. A mi me dispararon en la pierna. Ashley está obligado a permanecer en estos lugares hasta que los traidores sean castigados con razón.
Hugh Glass

Así mismo, Ashley informó por correo a Fort Atkinson del enfrentamiento con los Arikara. El suceso fue también detalladamente contado en los periódicos en St. Louis y se demandó una operación de castigo contra los Arikara y a la par reabrir el comercio a lo largo del río Missouri. Por entonces el oficial al mando en Fort Atkinson era el coronel Henry Leavenworth, quien inmediatamente organizó la operación y comandó a 230 oficiales y soldados del Sexto de Infantería de EE.UU. hacia los pueblos Arikara. Este fue la primera misión que el Ejército de Estados Unidos realizó contra las tribus al oeste del Mississippi. Los soldados se embarcaron a lo largo del Missouri viajando en barcos. Hugh Glass todavía convaleciente de su encuentro con los Arikara, no participó en la operación de castigo. Una vez las tropas en destino, a lo largo de un día y medio de escaramuzas, y ataques usando casi en su totalidad la munición de dos cañones y un mortero, Leavenworth pidió un alto el fuego para pactar con los Arikara, pese a que sus oficiales pedían asaltar el pueblo. Esto desagradó ó a muchos de los soldados que eran partidarios de exterminarlos. Los Arikara aceptaron las condiciones del coronel y abandonaron sus aldeas durante la noche, y Leavenworth, dando por cumplida la misión, ordenó a sus tropas volver a Fort Atkinson. Una vez el ejército se marchó, algunos de los empleados de la Missouri Fur Company, compañía rival en la zona de la Rocky Mountain Fur Company, comenzaron a prender fuego a la aldea. Así los Arikara pasaron a ser un pueblo nómada. Además de la guerra, una epidemia de viruela en 1831 les redujo notablemente.

Posteriormente, Glass viajó con un grupo de 13 hombres para relevar a los comerciantes de Fort Henry, en la desembocadura del río Yellowstone. La expedición, dirigida por Andrew Henry, tenía previsto remontar el río Misuri hasta el valle del río Grand, en la actual Dakota del Sur, y seguir después a través del valle del río Yellowstone, y en agosto de 1823, mientras exploraba cerca de las fuentes del río Grand, en el actual condado de Perkins, Glass fue sorprendido por una osa grizzly con sus dos cachorros, y antes de que pudiera disparar su fusil, la osa le atacó y le derribó al suelo. Glass se levantó, aunque el animal le atacó con sus zarpas una y otra vez mientras él se defendía con su cuchillo, consiguiendo finalmente matar a la osa con la ayuda de dos de sus compañeros, Fitzgerald y Bridger, pero quedando gravemente herido e impedido para caminar. El aspecto de Glass era penoso, cuero cabelludo, cara y pecho cortados por tremendos zarpazos, su mano, hombros y espalda mordidos, una pierna rota, y algún borbotón de sangre escapando por su garganta desgarrada... Cuando el resto de hombres llegaron al lugar y lo vieron, todos dieron por hecho que no tenía ninguna esperanza de vida y en breve moriría, pero lo que ninguno podía sospechar entonces es que "el viejo" como era llamado Glass por sus compañeros en una mezcla de afecto y respeto, sería también esta vez de forma increíble capaz de esquivar a la muerte.
Continuará...

HUGH GLASS (Cap.3)

Pese al lamentable estado en que quedó Glass tras el ataque de la osa el mayor Henry dispuso todo para que se le atendiera, se le cosieron las heridas y se hicieron vendajes con largas tiras de camisas lo mejor que se pudo. Después de valorar la situación mandó cortar unas ramas para hacer una camilla y llevar al herido entre varios hombres, debido a lo abrupto del terreno era la opción más aconsejable, pero llevar a un hombre en ese estado durante varios días a travé de un monte virgen y arbolado sin caminos acondicionados, cualquiera que fuera la distancia, era demasiado doloroso y les estaba llevando demasiado tiempo en un peligroso territorio en el que transitaban continuamente bandas de indios hostiles que en cualquier momento les podrían sorprender, lo que hacía que entre los hombres fuera aumentando la inquietud. Marchaban procurando seguir el cauce del río Grand para no perderse, ya que era la única ruta conocida por ellos en aquella zona al pie de las Montañas Rocosas, apenas aún explorada entonces por los pioneros, hasta que llegaron a un poblado bosque que tenía una cauce alimentado por un manantial, era el final del tercer día de marcha y era un buen sitio para acampar. Henry se veía enfrentado a dudas evidentes, pensó que podría perder a todos los hombres tratando de prolongar la vida de uno que ya estaba prácticamente muerto.

Glass había perdió el conocimiento y Henry estaba ya convencido de que no sobreviviría a las heridas. Se cuenta que pidió dos voluntarios entre los hombres ofreciéndoles además unos bonos extras que pagaría la Rocky Mountain como compensación a quienes quedaran con Glass hasta que muriera, para luego enterrarlo. Finalmente Bridger y Fitzgerald aceptaron y el resto de la expedición siguió en dirección al Yellowstone. Pero después de algunos días de espera al lado del herido y viendo que Glass no moría, Fitzgerald convenció a Bridger de que cuanto más siguieran prolongando el marchar detrás de sus compañeros menos posibilidades tendrían de sobrevivir y más expuestos estarían a un posible ataque de los indios, y aunque habían comenzando a cavar su tumba, después de coger sus pertenencias y entre ellas su cuchillo y su rifle con el que se quedó Fitzgerald, se fueron y lo dejaron en la camilla al lado del manantial.

Mención especial requiere el rifle de Glass, según se cuenta un "Angstadt" estilo "Bucks Co" fabricado por Jacob Angstadt en Kutztown, Pennsylvania y uno de los mejores rifles de la época, una auténtica pieza de artesanía que todo el mundo admiraba por su belleza y eficacia. La familia Angstadt de fabricantes de armas fue una famosa dinastía del condado de Berks, compuesta por diez artesanos que hicieron fusiles durante más de 100 años. Hubicados principalmente en Maxatawny, Greenwich, y los municipios a lo largo del pantano y la zona de Kutztown la familia estaba compuesta por: 1 de Adán. - 1740 -1812 1ra Pedro Angstadt. - 1738 - 1782 Peter Angstadt II - 1763 -1815 José Angstadt - 1765 - Jacob Angstadt - 1783 -1843 José Angstadt II - 1817-1872 Abraham Angstadt - 1784-1868 Peter Angstadt III - 1807-1870 Adam Angstadt II - 1821-1888 Aunque cada uno de los fabricantes de los Angstadt tenía su propio estilo, se pueden encontrar similitudes entre la mayoría de los rifles Angstadt y son fácilmente identificados después de su estudio. El bello y eficaz rifle de Glass y al que este tenía un cariño especial, podía valer perfectamente más del doble de lo que entonces costaba un buen caballo, no sería para nada extraño que entre los motivos que impulsaron a Glass a buscar a quienes le dejaron abandonado, además de por este hecho que indudablemente impulsaba su afán de venganza, estuviera también el recuperar su especial y más apreciada pertenencia, su rifle.

Cuando Bridger y Fitzgerald alcanzaron a sus compañeros días después informaron a Henry de que habían tenido que irse al verse amenazados por un ataque de indios Arikaras y que Glass había muerto pese a que ellos no tenían certeza de este hecho. Y es que muy al contrario y según se sabe, a pesar de sus heridas, Glass recuperó la conciencia para encontrarse abandonado en tierras de lo que hoy es Dakota del Sur, sin armas ni equipo, con tremendos dolores a consecuencia de sus múltiples heridas, su pierna rota y sus heridas infectadas, y a más de 200 millas (320 km) del punto más cercano, el Fuerte Kiowa, en Missouri, aunque afortunadamente para él todavía estaban finalizando los últimos días del verano y las primeras nieves del invierno al menos tardarían un par de meses aún en aparecer. 

En uno de los más memorables viajes de supervivencia que se han conocido, Glass curó su propia pierna, envuelta con los vendajes que le habían puesto sus amigos encima de la herida que le ocasionó el oso, y comenzó a arrastrarse. Para evitar la gangrena, Glass puso sobre sus heridas una podredumbre de restos y dejó que los gusanos comieran la carne muerta. Decidió que seguir el río Grand sería demasiado peligroso a causa de la hostilidad de los indios y siguió por tierra hacia el Sur, hacia el río Cheyenne (marchaba en dirección opuesta al grupo de Henry y hacia donde iban Bridger y Fitzgerald), llevándole seis semanas alcanzarlo. Glass sobrevivió comiendo mayormente bayas silvestres y raíces, aunque también capturó una serpiente y en una ocasión incluso fue capaz de espantar dos lobos que comían un joven bisonte y así pudo comer carne. Al llegar al río Cheyenne, hizo una rudimentaria balsa y descendió por el río usando como referencia el prominente hito paisajístico de Thunder Butte. Era principios de octubre y las primeras heladas comenzaban a hacer las noches muy frías cuando por entonces alcanzó el río Missouri, siendo ayudado por indios Lakota, quienes le ayudaron con las heridas de la espalda que le había hecho la osa y le dejaron una pequeña canoa para continuar su viaje. A mediados de octubre de 1823, Hugh Glass entró renqueante en Fort Kiowa, tras haber recorrido más de 300 kilómetros. Después de recuperarse en buena medida, Glass se proponía continuar su búsqueda de Bridger y de Fitzgerald para vengarse, aquello aún no había terminado... 

Continuará.

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